Paúl era un trabajador,
que como miles más, de pronto se ve en la situación de quedar desempleado, molesto
y negándose a ser una vez más un empleado de bajo salario, decide emprender
algo por su cuenta, su familia y amigos siempre le han alabado el exquisito
sabor que tiene la barbacoa que cocina en las reuniones familiares, él sabía muy
bien que tenía el talento y la sazón para cocinar una excelente barbacoa, así
que decide emprender un negocio de venta de barbacoa, él sabía que su platillo
era tan bueno, que solo bastaría que la gente lo probara una vez, para
enamorarse de su sabor, por lo que el día de la inauguración de su negocio, decidió
hacer algo que muchos le criticaron, invirtió gran parte de su capital en preparar
2 ollas grandes llenas de barbacoa, que preparo en tacos en pequeños platos
desechables y regalo a todos sus
invitados, a toda persona que pasara caminando frente a su negocio, a todos los
locales y vecinos alrededor de su local, e incluso, a los automovilistas que se
detenían a recibir el obsequio, cada plato regalado era dinero que pudo haber
invertido en otras cuestiones necesarias para su negocio o simplemente
guardarlos para poder sostener los gastos futuros, pero él creía en su talento (para
cocinar) y confiaba que esa era una buena forma de promover lo que ofertaba a
los consumidores, no se equivocó, día a día llegaban personas hablando de aquel
taco tan sabroso que le regalaron y de cómo comentaron a sus familiares y
amigos del sazón y toque tan delicioso, Raúl nunca bajo la calidad de su receta
y siempre dio un buen servicio a los clientes, hoy tiene 5 restaurantes
exitosos, da servicio a eventos y vive muy holgadamente él y su familia, su
secreto fue que creía firmemente en él, su talento y su producto, su estrategia
le funciono, ¿te funcionaria a ti?. ¡Éxito!

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